The Substance (2024)

 The Substance, una sustancia heterogénea. 


Elegí el título de este análisis recordando clases del colegio primario, donde se nos enseña a diferenciar cuando una sustancia es homogénea pudiendo mezclarse a otra, o como en este caso, heterogénea, repeliendo la oportunidad de ser uniforme. 

The Substance de Fargeat es, en esencia, una sustancia heterogénea. La película alcanzó lo que casi ninguna este año, llevar a la gente al cine o a hablar de ella, discutir la película. Hay que darle la derecha en ese sentido, es polémica.

Pero... Hay algo en todo esto que me desconcierta y es el hecho antes mencionado de la heterogeneidad. The Substance intenta ser una película de Horror, sin embargo no utiliza otro recurso del terror que no sea el Body Horror hasta el final del film, por lo que nos habilita a discutir cuál es su género. 

En mí opinión, una película debería de definir su género cinematográfico en los primeros quince minutos. Si tomamos esta premisa con el primer plano del film, se nos muestra con una cámara descendente (tal como la carrera del personaje principal) la creación de una de las estrellas en las veredas de Hollywood con el nombre de "Elisabeth Sparkle", a priori podemos decir que el nombre del personaje principal es sugerente a la idea de "brillar" por su traducción; es allí donde la cámara se detendrá en este punto fijo dejando ver cómo pasan personas con y sin interés sobre el nombre de la estrella hasta rajarla o dejar caer (subrayadamente) ketchup sobre ella, siendo está una obvia alusión a la sangre y el final de la obra.

Luego de eso la película nos presenta a Elisabeth en su Show de TV, pasando así a un pasillo con un suelo similar a las alfombras de The Shining; posteriormente a eso se presenta el personaje de Jack Quaid, Harvey, en dos escenas: el baño, donde habla por teléfono con un productor sobre el envejecimiento de Elisabeth mientras ella lo escucha, y otra en el restaurante donde despide a Elisabeth mientras come y mira mujeres grotescamente. Ambas escenas tienen algo en común: la visión del hombre. 

Otro tema central de la trama es como Fargeat elige hablar de los hombres, de hecho, es más clara en su visión sobre el género masculino que en definir el propio género de la película. Los hombres serán algo así como los empresarios para Greta Gerwig en Barbie, corporativistas y materialistas, personajes donde prima la asquerosidad. Esta visión de lo masculino solo es contrarrestada por el personaje de Fred, encontrándose con Elisabeth al salir de la clínica y ofreciéndole salir algún día, Fred pareciese ser la salvación que se le presenta al personaje, como también es la caracterización más mundana del hombre en el film, uno que no duda en mostrar su falta al darle su teléfono sobre el papel de un estudio médico; en contraposición a esto último, es al número de The Substance a quien Elisabeth escoge finalmente. Fred es la representación de lo que pudo haber llegado a ser, sin embargo no está mal haberlo hecho a un lado sosteniendo el foco en Elisabeth, quizás pudo haberse aprovechado de otra forma. 

La película continúa ya habiendo hecho uso de la sustancia, por lo que toca hablar del personaje de Margareth Qualley, Sue. 

Sue nace del propio cuerpo de Elisabeth, de la sustancia que trae como prospecto básico la idea de: "eres una, la matriz, la que controla todo". Por ende, podríamos decir que las intenciones a priori son de homogeneidad, dos cuerpos de naturalezas distintas se cohesionan en uno por una semana. Detallo esta cuestión porque es repetida en muchas ocasiones. Sin embargo, como mencioné antes, a la película le cuesta demasiado definirse en género e incluso sostenerse homogéneamente a sus principios, ya que al final de la película veremos cómo Sue y Elisabeth viven ambas en simultaneidad, rompiendo con una regla básica del propio film. 

Con esto no quiero decir que una película no pueda tener giros a su trama, pero esto no parece ser un plot twist o un recurso de guión, sino más bien una excusa argumental a qué toda la trama se centre en la yuxtaposición de ambas entre sí. 

Continuando con el personaje, Sue es constantemente sexualizada no solo por los hombres que producen el reality sino por la propia cámara de Fargeat. No es mala la sexualización en el cine, en absoluto lo es, películas de genero erótico hay por doquier y muchas de ellas son muy buenas en su tratado a la sexualidad. Este no es el caso. En primer lugar porque es a la sexualización y la estereotipación de los cuerpos a lo que la película critica, empero es lo que más hace por lo que se distancia de tomar posición alguna al respecto. Entiendo el foco puesto siempre en lo físico y las distancias entre una y otra donde tanto énfasis se hace, sin embargo ver el culo o tetas de Sue hasta el hartazgo le resta la crítica y el erotismo a la vez, cuando un recurso toma por completo la idea de mostrar algo puntual acaba por transformarlo en nada. Algo similar a esto encontramos en la sobre-utilización del Plano Detalle como recurso, siempre acompañado de un monótono estruendo sonoro que resalta aquello que la directora busca enfatizar. Quizás haber sido un poco más criteriosa a la hora de aplicarlo hubiese producido el efecto buscado: atención. 

Seguido a todo esto se nos muestra la repetición de la acción, la compulsión con la que Elisabeth se encamina siempre hasta el locker 503 a buscar su recarga semanal para luego siquiera hacerlo y mantenerse como Sue, a pesar de haber comprobado el envejecimiento que sufre Elisabeth por hacerlo. 

Inclusive es en este momento de película que Fred es relegado por las inseguridades de Elisabeth respecto a su apariencia y la "mirada" de la otra mujer, en este caso reiterativamente localizada en el póster de Sue frente a su ventanal. 

Sobre todo esto he de decir que me parece perfecto que se muestren situaciones tales de consumos problemáticos, dismorfia corporal, trastornos alimenticios, entre otros padecimientos. Nadie critica eso. En cambio, hay formas de hacerlo donde se consiga una interpelación, algo que se pierde en la medida de que... ¡la película aún no definió su género!

Reitero sobre esto la idea de que es a partir del género que se logra un orden en el espectador, uno se sienta a ver The Substance con la premisa de ser una película de horror, sin embargo no alcanza tales condiciones hasta sus últimos veinte minutos de otros 110' que ya pasaron, por lo que el componente dramático al que el personaje invita no coincide a la premisa del mismo. Entonces... ¿Estamos viendo una película de fantasía? Podría serlo solo por el componente de la substancia. Ciencia ficción está claro que no es, el mundo se rige por las mismas leyes que las de la realidad, exceptuando ese componente fantástico que mencioné. ¿Thriller? El suspenso merma totalmente al haber indicaciones claras de los efectos de la substancia o en lo explícita que es la directora con la trama, nada se halla en suspenso si todo es subrayado para que el espectador lo note con facilidad.  

Quiero hacer énfasis en que el género de una película no es lo que la hace importante, sino que la definición del género ES importante porque encuadra al espectador a una historia que contar. 

Respecto a la historia también hay cosas a considerar. La película, al menos en su primera visualización, tiene la sensación visual de ser un cortometraje, esto puede que se deba a las formas en las que desarrolla la trama y los personajes. 

Si bien hay una focalización hacía las mujeres y la lucha que se da entre ellas a causa de los estereotipos de belleza inalcanzables que la cultura machista propone, cuesta creer que Elisabeth no tenga una amiga, hermana, madre, alguien que oficie de contacto con el mundo exterior. Es difícil pero no equivoco el juzgar a una película por lo que no sale en ella, sin embargo me resulta imprescindible que los personajes interactúen con otros, no solo por la construcción del personaje per se, sino para alivianar la trama y que no toda construcción sea redundante a Elisabeth o Sue. 

Equiparo sensaciones a los cortometrajes por esta misma cuestión, en un corto lo importante es la historia por contar. En una película no solo importa la historia sino también el enriquecimiento que uno puede hacer a la misma desde distintas aristas: posiciones de cámara, movimientos, diálogos, historias y/o personajes secundarios, etc. Agotando por otro lado recursos como las alucinaciones y las pesadillas recurrentes en Elisabeth, los cuales solo detienen la trama en un constante subrayado de lo obvio. 

En síntesis, es una película que trata a su espectador como ignorante respecto a la temática, dando un subrayado repetitivo de planos, conversaciones trillada y mensajes tan obvios que terminan volviéndose graciosos y de subestimación hacia quien la consume (he allí una similitud entre quien mira y Elisabeth al hacer uso de la substancia). De su final opté por no hablar dado que el mismo llega tan tarde al clímax, que con el armado de las dos horas ya transcurridas es suficiente para dictaminar que la película es errática y reiterativa. 




 

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