La resistencia y Joker Folie à Deux
¿Que se rechaza cuando Joker Folie a Deux?
Está última semana vi por primera vez Joker Folie a Deux, la última película de Todd Phillips, me gusta llamarla por su nombre y no nombrarla como una secuela. Hace poco tiempo escribí un análisis acerca de las secuelas a raíz de Dont Breath 2, quien sí se nómina como una segunda parte e intenta "repetir" una estética del éxito. En este caso Joker Folie a Deux significa en su traducción: "locura para dos", lo cual desde un principio nos invita a cuestionarnos si lo que vamos a ver es realmente una secuela que dé continuidad u otra cosa totalmente distinta.
La mayoría ya sabe cuál fue su recibimiento, negativo cuánto menos. Pero esto me lleva a preguntarme, ¿Que se rechazó? ¿Es quizás el género de la película lo que trae disconformidad? ¿O en realidad se juzga a una película por la pretensión de lo que nunca fue y sin embargo se deseaba?
Los que me conocen entenderán lo difícil que me es separar el psicoanálisis de los otros temas de interés, esto último quizá se haya potenciado más entendiendo que el cine no deja de ser un lenguaje y que como tal, nombra, designa, es creador en su acto fílmico. A la vez que, como todo lenguaje, encuentra detrás una subjetividad que intenta proliferar y comunicarnos algo.
Dicha introducción sobre el psicoanálisis y la pregunta que abre a este escrito encuentran conexión en un fenómeno al que llamamos: resistencia. Por lo que habiendo introducido ambas reformularé la pregunta inicial: ¿A qué nos resistimos cuando vemos Joker Folie a Deux?
Es una pregunta difícil de responder porque la resistencia es un movimiento psíquico, el cual muchas de las veces opera como umbral a ver más allá de la situación existente. Dicha situación no es más que la siguiente: Joker Folie a Deux no es, en absoluto, lo que se esperaba por parte de sus espectadores.
Sin embargo, no poder abrirse a la posibilidad de que algo no suceda tal cual uno espera no lo vuelve peyorativo, correspondería a un análisis de lenguaje cinematográfico (simbólico, a través de los significados que un film intenta articular) el determinar si la película es buena o no, sino más bien al film tal cual es, lo Real del mismo.
Cuando hablo de Real (notarán que lo escribo con "R" mayúscula) no me refiero a la realidad, es decir a aquello que podemos describir a través de los sentidos (vista, oído, tacto, etc.) sino más bien a aquello que por Real, es imposible de simbolizar (dar un análisis). Y... Volviendo a la película con esta idea ¿Qué más Real que aquello que no existió y sin embargo dejó truncado el deseo de ser algo distinto?
Vuelvo a una pregunta previa, ¿Es el género entonces lo que genera cierta resistencia a la visualización? En tal caso deberíamos preguntarnos acerca de por qué el género Musical hoy está en desuso para el común popular o las nuevas generaciones. Hago esta aclaración porque la película musicalmente funciona bien, las interpretaciones son buenas tanto para Phoenix como Gaga, las letras son acordes a cada situación tratada en la película y no se sienten densas en extensión o repetición.
El otro género que la película toma es el de Juicios, aún menos común en los últimos años, e inclusive más dificultoso de hacerse bien de modo que las discusiones sean atrapantes a través de personajes bien construidos. Por bien construidos se entiende a poder identificar qué piensan, sienten o desean esos personajes. Todo eso puede ubicarse tanto en la figura de la abogada de Arthur, quien sostiene una diferenciación entre Arthur y Joker al momento de armar su defensa; el personaje de Harley Queen quien en contraposición a este último sostiene que Arthur debe de reconocerse como Joker; mientras en simultaneidad se sigue tratando la idea del "doble" a través de Arthur, que atraviesa esa Folie a Deux (locura para dos) en carne propia y por momentos es tomado por la figura del Joker, quien también cuenta con una personalidad marcada.
Entonces, la película toma una posición, brinda un contenido a través del juicio y a la par da lugar a una trama que opera veladamente detrás de lo que vemos, esta complementación está en la música y la figura del doble, quien paradojalmente será un inicio y un final para Arthur Fleck, siendo asesinado por un fanático de su obra quién sí parece estar dispuesto a adquirir la personalidad de "Joker".
No sé si habrá sido con esta intención pero me resulta curioso como Freud, teoriza que la psicosis opera mediante un mecanismo de proyección donde lo que se reprime interiormente (en este caso al Joker), retorna desde el mundo exterior proyectado hacia uno mismo de forma amenazante (psicosis paranoides, por ejemplo) tal que como le sucede a Arthur al final.
En síntesis, la resistencia al Joker se encuentra como lo que Freud llamaba Histerias Colectivas, se sufre acerca de lo que no se tiene y se hace un discurso compartido de esa falta. Empero, en este caso no es que "no se tenga", sino que nunca fue. Joker Folie a Deux nunca será lo que fans de cómics pretenden, no es una película de héroes ni villanos, no es un músical por completo como leí en algunas críticas como tampoco es una película únicamente de juicios. Firme a la idea que busca representar con las dobles identidades, podemos decir que Todd Phillips hizo una película fiel a su identidad, alguien capaz de hacer Hangover (Qué paso ayer), como también Joker (la primera) y Joker Folie a Deux no es sino un doble cara, un multifacético, alguien capaz de desdoblar su identidad al estilo de Arthur Fleck en el Joker. Mis respetos a alguien que no me convencía hasta esta película, alguien con huevos de hacer algo distinto y no caprichoso. Un estilo que predomine a la estética.
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